Consigna: Escribir un cuento o Poesía que contenga en cualquier palabra del verso una de las letras de "mis palabras", usadas en orden de manera vertical.
Mi peor enemigo
Es la pobre Ignorancia
Me Sustentan las ideas
Me emocionan las Palabras
Y Aunque no todo es dulzura
Y aunque el Llanto nunca falta
HAy que ser fiel a la vida
Y Buscar lo que no alcanza
No te pido que Razones
Pero si que Abras tu mente
A que existen Soluciones.
30 mayo, 2010
Es Triste
Lejos se encuentran aquellos objetos perdidos, no al alcance de mi mas persistente mano ni del recuerdo de mas de mil personas. Me nublan la visión tantas notas, novedades y tontas modernidades. Llenan mi cerebro de ideas vacías que no reflejan el verdadero ser de la existencia. Me entristece darme cuenta de lo mucho que lo ignoro, de lo poco que me importa y tampoco lo menciono. Es horrible ser la única que cuestiona ciertas cosas, y estar rodeada de personas encerradas en un ciclo inventado.
Temores Nocturnos
Este cuento lo escribí cuando tenía 12 años. y lo sentí:
Yo misma trabé temerosa el placard y los cajones, la ventana esta cerrada, y la puerta descansa abierta y así permite entrar la luz que llega desde el baño. Mejor prevenir que curar, puedo decir, pero hay cosas que no se pueden prevenir tan fácilmente. Tal vez una buena compañía seria la prevención perfecta, pero no es tan fácil admitir necesitarla.
No importa que tan extremado sea el calor, de los pies al cuello me cubre la frazada, así me siento protegida. Estoy rodeada de gente, yo lo se y tengo conciencia de ello, pero no son compañía precisamente, los cuerpos descansando y las mentes dormidas.
Una de las ventajas de la luz, es que uno puede ver lo que lo rodea, a que temer y que ignorar. Pero a oscuras, que es como veo la habitación, uno no tiene idea de lo que pueden esconder los muebles, las cortinas o simplemente la oscuridad. Me ciento en la cama asustada y prendo la luz, reviso las esquinas del cuarto con la mirada y rápidamente me tapo hasta el cuello y quedo a oscuras otra vez. Cierro los ojos e intento relajarme pero lo que no hallé en las esquinas aparece en mi mente. Abro los ojos aterrorizada.
Trato de no pensar, pero es cuando comienzo a escuchar. Un ínfimo sonido podría ser una criatura en su escondite, o un intruso en la casa. Solo puedo imaginar que lo que oigo es algo terrible, temible y sobre todo negativo.
Cierro los ojos con fuerza y me tapo los oídos con la frazada mientras concentro mi mente en otra cosa. El primer pensamiento que se cruza por mi mente es alguna película de terror, que por supuesto no mire, pero con escuchar la historia me basta para formular mi propio drama. Los temibles personajes se vuelven reales para mi y puedo sentirlos a mi alrededor, o simplemente puedo verme en una situación atemorizante que la historia contiene.
Cuando no hay seguridad ni en la realidad ni en la imaginación, y uno ya no tiene donde esconderse, es cuando uno comienza a aterrarse. En este extremo intento vaciar mi mente, pero es imposible. Puedo sentir como las lagrimas se deslizan por mis cachetes. Tapo completamente mi cabeza con la frazada y con ella raspo mis oídos para no oír nada. Para distraerme, cuento del cien al uno e intento imaginar los números en mi mente. De tanto en tanto me destapo mi agitada y transpirada cabeza para refrescarme y finalmente, me quedo dormida entre números.
Yo misma trabé temerosa el placard y los cajones, la ventana esta cerrada, y la puerta descansa abierta y así permite entrar la luz que llega desde el baño. Mejor prevenir que curar, puedo decir, pero hay cosas que no se pueden prevenir tan fácilmente. Tal vez una buena compañía seria la prevención perfecta, pero no es tan fácil admitir necesitarla.
No importa que tan extremado sea el calor, de los pies al cuello me cubre la frazada, así me siento protegida. Estoy rodeada de gente, yo lo se y tengo conciencia de ello, pero no son compañía precisamente, los cuerpos descansando y las mentes dormidas.
Una de las ventajas de la luz, es que uno puede ver lo que lo rodea, a que temer y que ignorar. Pero a oscuras, que es como veo la habitación, uno no tiene idea de lo que pueden esconder los muebles, las cortinas o simplemente la oscuridad. Me ciento en la cama asustada y prendo la luz, reviso las esquinas del cuarto con la mirada y rápidamente me tapo hasta el cuello y quedo a oscuras otra vez. Cierro los ojos e intento relajarme pero lo que no hallé en las esquinas aparece en mi mente. Abro los ojos aterrorizada.
Trato de no pensar, pero es cuando comienzo a escuchar. Un ínfimo sonido podría ser una criatura en su escondite, o un intruso en la casa. Solo puedo imaginar que lo que oigo es algo terrible, temible y sobre todo negativo.
Cierro los ojos con fuerza y me tapo los oídos con la frazada mientras concentro mi mente en otra cosa. El primer pensamiento que se cruza por mi mente es alguna película de terror, que por supuesto no mire, pero con escuchar la historia me basta para formular mi propio drama. Los temibles personajes se vuelven reales para mi y puedo sentirlos a mi alrededor, o simplemente puedo verme en una situación atemorizante que la historia contiene.
Cuando no hay seguridad ni en la realidad ni en la imaginación, y uno ya no tiene donde esconderse, es cuando uno comienza a aterrarse. En este extremo intento vaciar mi mente, pero es imposible. Puedo sentir como las lagrimas se deslizan por mis cachetes. Tapo completamente mi cabeza con la frazada y con ella raspo mis oídos para no oír nada. Para distraerme, cuento del cien al uno e intento imaginar los números en mi mente. De tanto en tanto me destapo mi agitada y transpirada cabeza para refrescarme y finalmente, me quedo dormida entre números.
29 mayo, 2010
Como el Agua
Consigna: Escribir un cuento o poesía en el que la frase o palabra que te haya tocado ("como el agua") aparezca cada 10 palabras.
La sal, los diamantes, un espejo roto. Todos son como el agua, también Ella. Tan sutil, casi imperceptible, pero cura y es perfecta. Como el agua refleja a tu peor enemigo, cristalina ella es siempre, espejada como el agua. Su transparencia inigualable, muestra mas de lo deseado, ella es como el agua y todo lo deja ver. Sin embargo no por mucho ¿Has notado al levantarla, como el agua se te escapa? Lamentablemente en sus aspectos, en todos, ella es como el agua.
La sal, los diamantes, un espejo roto. Todos son como el agua, también Ella. Tan sutil, casi imperceptible, pero cura y es perfecta. Como el agua refleja a tu peor enemigo, cristalina ella es siempre, espejada como el agua. Su transparencia inigualable, muestra mas de lo deseado, ella es como el agua y todo lo deja ver. Sin embargo no por mucho ¿Has notado al levantarla, como el agua se te escapa? Lamentablemente en sus aspectos, en todos, ella es como el agua.
Ciega
Negros son los astros
Que iluminan hoy mis días
Pues yo ciega me he quedado
Perdida en el recuerdo que se desvanece
Sin salida hacia el ocaso
Sin el brillo de esa vida navegando en mi memoria
Pues también eso he perdido
Ya no tengo ni un respiro
Una gota de consuelo
Y a cada paso anhelo el ayer que te acompaña
El ayer que ya me ha olvidado.
Que iluminan hoy mis días
Pues yo ciega me he quedado
Perdida en el recuerdo que se desvanece
Sin salida hacia el ocaso
Sin el brillo de esa vida navegando en mi memoria
Pues también eso he perdido
Ya no tengo ni un respiro
Una gota de consuelo
Y a cada paso anhelo el ayer que te acompaña
El ayer que ya me ha olvidado.
Alfalfa
Consigna: Escribir una cuento o poesía utilizando palabras cuya primera letra siga el orden del abecedario.
Andrés bendecía con charlas divertidísimas. Éramos felices gritando himnos inventados, jugando kung-fu lucha mapuche, negando oscuros planes. Quizás recuerdes su tatuaje único, voz western y zapatiesta.
Andrés bendecía con charlas divertidísimas. Éramos felices gritando himnos inventados, jugando kung-fu lucha mapuche, negando oscuros planes. Quizás recuerdes su tatuaje único, voz western y zapatiesta.
¿Porqué?
Me siento intranquila
Me estresan las preguntas
Las respuestas no me llegan
¿por qué dejar pasar lo que nos atormenta?
No es que me arrepienta
Pero todo seria mas simple
Si dejáramos pasar mas oportunidades
O quizás seria mas triste
Sin embargo el resultado siempre es el mismo
Preguntarse el porque.
Me estresan las preguntas
Las respuestas no me llegan
¿por qué dejar pasar lo que nos atormenta?
No es que me arrepienta
Pero todo seria mas simple
Si dejáramos pasar mas oportunidades
O quizás seria mas triste
Sin embargo el resultado siempre es el mismo
Preguntarse el porque.
22 mayo, 2010
La danza de las Marionetas.
Lejos se oye aquel suspiro
Lejano de las marionetas
Alegres se balancean sin permiso
Disfrutan de infinita libertad
Mas no mucho durara su paraíso
Pues las sombras ya se asoman inseguras
Con el miedo recorriendo su quijada
Huyen lento y caminan con pesar.
Poco duran los momentos
Pero poco es suficiente para ellas
Con el alma inundada de contento
Y esperanza de que llegue libertad
Sin embargo me resulta placentero
Observarlas danzar entre cascabeles
Me recuerda mil veces lejanos tiempos
En que todo parecía ser de miel.
Lejano de las marionetas
Alegres se balancean sin permiso
Disfrutan de infinita libertad
Mas no mucho durara su paraíso
Pues las sombras ya se asoman inseguras
Con el miedo recorriendo su quijada
Huyen lento y caminan con pesar.
Poco duran los momentos
Pero poco es suficiente para ellas
Con el alma inundada de contento
Y esperanza de que llegue libertad
Sin embargo me resulta placentero
Observarlas danzar entre cascabeles
Me recuerda mil veces lejanos tiempos
En que todo parecía ser de miel.
17 mayo, 2010
Ella Busca
Ella busca magia
En donde solo quedan rocas
Mas que una solución
Lo que quiere es un suspiro
Mas todo lo que ve y siente
Es menos que esperanza
Siempre atenta a las señales
Alcanza dichas cosas
Pero no esta satisfecha
Solo quiere compañía
solo pide una guía
Perdida entre colores
Se esconde en el sonido
De la soledad.
En donde solo quedan rocas
Mas que una solución
Lo que quiere es un suspiro
Mas todo lo que ve y siente
Es menos que esperanza
Siempre atenta a las señales
Alcanza dichas cosas
Pero no esta satisfecha
Solo quiere compañía
solo pide una guía
Perdida entre colores
Se esconde en el sonido
De la soledad.
Federico Jarrón
Federico Jarrón era único entre sus hermanos, la excepción a la regla familiar. Su hermana mayor, Mariela, tocaba el saxo como los dioses. Rubén maravillaba con sus solos de flauta y Romina con los acordes de su guitarra. Josesito no se quedaba atrás, marcando la percusión de todas las melodías que su hermano Sergio componía en el piano. Las anteriores a Federico, Silvia y Carla, aspiraban a ser algún día prestigiosas cantantes de ópera, formando un dúo llamado las gemelas del Jarrón. Sin embargo, quizás por un cambio en los genes o quizás por pura casualidad, Federico, el último y mas joven, carecía de total talento para la música. Tanto era así que la primera vez que agarro una guitarra rompió una cuerda, cuando intentó aprender a tocar el Saxo los vecinos se mudaron y cuando canto en una cena familiar su madre se largo a llorar. Fue por esto que cada vez que la familia Jarrón formaba una orquesta para el festival municipal, Federico era el encargado de iniciar la obra maestra con un simple y seco golpe del triangulo, si es que no le erraba.
Todos los Domingos, Mama y papá Jarrón guiaban a sus hijos a la plaza del barrio, donde se organizaba una informal improvisación musical de la que siempre formaban parte. Caminando al ritmo del himno nacional, los personajes se acercaban al centro de la plaza cuando el evento abría sus puertas, quedando Federico apartado detrás por los constantes tropezones que tanto molestaban a sus hermanos. Durante casi media hora, Federico se mentalizaba para tocar el triangulo en el momento correcto y no volver a quedar en ridículo como la semana anterior y la otra, y se sentaba nervioso a la orilla de la laguna practicando el uso de su majestuoso instrumento. Quizás si mejorara le dejaran tocar el toctoc, pensaba mientras golpeaba arrítmicamente, cuando repentinamente una sombra se proyecto arriba de su figura reflejada en el lago, desconcentrándolo a tal punto que cuando sonó el último “Ding” el triangulo dorado cayó a la laguna y se hundió hasta el fondo.
Entre enojado y afligido, Federico se dio vuelta para mirar al causante de tal desastre, y se encontró con una niña de lo mas bonita, quizás tanto que intimidaba, que lo miraba con divertido interés. La chica le sonrió, le entregó un delicado violín color suela y sin mas preámbulos se fue a paso veloz. Federico no sabía si perseguirla o llorar. El único instrumento que era capaz de tocar estaba en las profundidades de la laguna y solo le quedaba aquella pequeña guitarra de la que ni siquiera sabía el nombre. Aunque algo le inspiraba confianza, algo en aquel precioso instrumento lo tentaba a tomar esa varilla y rozar las ¿como se llamaban? Ah, cuerdas. Fue en ese momento que su madre lo llamó un tanto histérica para que se acercara a la tarima. Federico subió torpemente al escenario de madera y se colocó detrás de Rubén como todos los domingos. Estaban sus hermanos tan concentrados en dar una buena impresión, que ninguno notó el cambio de instrumento de Federico, quien se secaba la cara con las mangas del abrigo y temblaba convulsionadamente de los nervios.
Cuando su madre se colocó en frente de los chicos y apuntó a Federico con el palillo para que éste diera comienzo al espectáculo, la cara de espanto de la mujer fue tan impresionante que las gemelas pegaron un agudísimo grito. Pero para sorpresa de todos, un sonido mucho mas agradable inundó la plaza. Federico, asustado por la expresión de su madre, había comenzado a tocar el violín con violentísima velocidad, deseando con todo su ser que las cuerdas no salieran volando como aquella vez y que sus hermanos decidieran comenzar para tapar el estruendo. Pero la reacción de su familia y del público fue otra. Todos quedaron ridículamente petrificados con las bocas colgantes y los ojos mas blancos que nunca. El sonido que salía del instrumento no era sino el más hermoso que habían escuchado. No era una obra conocida, no, pero era todas. Era para los oídos una mezcla de todas las grandes obras de la historia y aún mas grande. Era para los oídos un paraíso de acordes, una sinfonía de placer, un sueño entre silbidos. La guitarra cayo de las manos de Romina y el saxo sonó estruendosamente contra el piso mientras Silvia y Carla pegaban otro grito, esta vez de asombro.
Ante tantas miradas de desconcierto Federico se sintió entusiasmado y, sin considerar la salud de su madre, aprovechó un rapto de inspiración para sonar aún mas profesionalmente, por lo que ésta cayó al suelo dramáticamente y sus siete hijos la rodearon preocupados. Pero Federico no se detuvo sino que tal conmoción lo llenó de música y siguió componiendo hasta que solo se escuchaba su pasión a través del violín. La gente había comenzado a reaccionar y muchos aplaudían aunque la sinfonía no hubiese terminado. ¿cómo se atrevían a interrumpir su arte? Federico se sintió encolerizado, sentimiento que lo llevó a cambiar la melodía a una aún mas rápida y emocionante, aún más espectacular. Pero el público comenzó a distraerse cuando otro cuerpo cayó inerte sobre la madera, el de su padre, quien no solía tener este tipo reacciones. Pero cualquier preocupación que Federico sintiera se mezclaba con emociones anteriores para formar un conjunto de acordes complejísimos. El enojo se le subió a la cabeza cuando notó que la gente no le prestaba atención. ¿Es que no apreciaban la buena música? Y Federico siguió sonando sin cansancio entre llamadas telefónicas y gritos de histeria de sus hermanas, entre un mar de gente moviéndose y esquivando paramédicos recién llegados. Nada lo frenaría, nada, este era su momento maravilloso, el más deseado, y el inicio de un destino glorioso.
Y repentinamente todo acabó. La guitarrita le fue arrebatada de las manos y con un aterrador chapuzón se hundió en la infinidad de la laguna al igual que su preciado triángulo. Sus hermanos se habían deshecho del violín para bien de todos y para eterna desgracia de Federico, quién agradeció cuando finalmente lo elevaron al rango del toctoc.
Todos los Domingos, Mama y papá Jarrón guiaban a sus hijos a la plaza del barrio, donde se organizaba una informal improvisación musical de la que siempre formaban parte. Caminando al ritmo del himno nacional, los personajes se acercaban al centro de la plaza cuando el evento abría sus puertas, quedando Federico apartado detrás por los constantes tropezones que tanto molestaban a sus hermanos. Durante casi media hora, Federico se mentalizaba para tocar el triangulo en el momento correcto y no volver a quedar en ridículo como la semana anterior y la otra, y se sentaba nervioso a la orilla de la laguna practicando el uso de su majestuoso instrumento. Quizás si mejorara le dejaran tocar el toctoc, pensaba mientras golpeaba arrítmicamente, cuando repentinamente una sombra se proyecto arriba de su figura reflejada en el lago, desconcentrándolo a tal punto que cuando sonó el último “Ding” el triangulo dorado cayó a la laguna y se hundió hasta el fondo.
Entre enojado y afligido, Federico se dio vuelta para mirar al causante de tal desastre, y se encontró con una niña de lo mas bonita, quizás tanto que intimidaba, que lo miraba con divertido interés. La chica le sonrió, le entregó un delicado violín color suela y sin mas preámbulos se fue a paso veloz. Federico no sabía si perseguirla o llorar. El único instrumento que era capaz de tocar estaba en las profundidades de la laguna y solo le quedaba aquella pequeña guitarra de la que ni siquiera sabía el nombre. Aunque algo le inspiraba confianza, algo en aquel precioso instrumento lo tentaba a tomar esa varilla y rozar las ¿como se llamaban? Ah, cuerdas. Fue en ese momento que su madre lo llamó un tanto histérica para que se acercara a la tarima. Federico subió torpemente al escenario de madera y se colocó detrás de Rubén como todos los domingos. Estaban sus hermanos tan concentrados en dar una buena impresión, que ninguno notó el cambio de instrumento de Federico, quien se secaba la cara con las mangas del abrigo y temblaba convulsionadamente de los nervios.
Cuando su madre se colocó en frente de los chicos y apuntó a Federico con el palillo para que éste diera comienzo al espectáculo, la cara de espanto de la mujer fue tan impresionante que las gemelas pegaron un agudísimo grito. Pero para sorpresa de todos, un sonido mucho mas agradable inundó la plaza. Federico, asustado por la expresión de su madre, había comenzado a tocar el violín con violentísima velocidad, deseando con todo su ser que las cuerdas no salieran volando como aquella vez y que sus hermanos decidieran comenzar para tapar el estruendo. Pero la reacción de su familia y del público fue otra. Todos quedaron ridículamente petrificados con las bocas colgantes y los ojos mas blancos que nunca. El sonido que salía del instrumento no era sino el más hermoso que habían escuchado. No era una obra conocida, no, pero era todas. Era para los oídos una mezcla de todas las grandes obras de la historia y aún mas grande. Era para los oídos un paraíso de acordes, una sinfonía de placer, un sueño entre silbidos. La guitarra cayo de las manos de Romina y el saxo sonó estruendosamente contra el piso mientras Silvia y Carla pegaban otro grito, esta vez de asombro.
Ante tantas miradas de desconcierto Federico se sintió entusiasmado y, sin considerar la salud de su madre, aprovechó un rapto de inspiración para sonar aún mas profesionalmente, por lo que ésta cayó al suelo dramáticamente y sus siete hijos la rodearon preocupados. Pero Federico no se detuvo sino que tal conmoción lo llenó de música y siguió componiendo hasta que solo se escuchaba su pasión a través del violín. La gente había comenzado a reaccionar y muchos aplaudían aunque la sinfonía no hubiese terminado. ¿cómo se atrevían a interrumpir su arte? Federico se sintió encolerizado, sentimiento que lo llevó a cambiar la melodía a una aún mas rápida y emocionante, aún más espectacular. Pero el público comenzó a distraerse cuando otro cuerpo cayó inerte sobre la madera, el de su padre, quien no solía tener este tipo reacciones. Pero cualquier preocupación que Federico sintiera se mezclaba con emociones anteriores para formar un conjunto de acordes complejísimos. El enojo se le subió a la cabeza cuando notó que la gente no le prestaba atención. ¿Es que no apreciaban la buena música? Y Federico siguió sonando sin cansancio entre llamadas telefónicas y gritos de histeria de sus hermanas, entre un mar de gente moviéndose y esquivando paramédicos recién llegados. Nada lo frenaría, nada, este era su momento maravilloso, el más deseado, y el inicio de un destino glorioso.
Y repentinamente todo acabó. La guitarrita le fue arrebatada de las manos y con un aterrador chapuzón se hundió en la infinidad de la laguna al igual que su preciado triángulo. Sus hermanos se habían deshecho del violín para bien de todos y para eterna desgracia de Federico, quién agradeció cuando finalmente lo elevaron al rango del toctoc.
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