07 junio, 2011

A ustedes lectores.

Consigna: Elegir el comienzo de un libro a partir de éste escribir un texto.

'Se que me acusan de soberbia y también de misantropía. Y talvez de locura.' No voy a decir que están equivocados porque ¿quién es uno mismo para juzgar a su propia persona? Pero si puedo justificar mi comportamiento y excusar mis frías miradas, aunque cada una de ellas este cargada con genuina repulsión. La soberbia que me atribuyen no es más que desprecio, pero desprecio hacia el resto y a mi misma. No me creo superior a ninguno de ustedes lectores, soy parte del mismo crudo conjunto de insensibles entes. No soy ni más ni menos, estamos todos mal. Es posible que sea misantropía el nombre para mi locura, o locura el nombre para mi misantropía, pero sinceramente no me interesa. ¿Por qué la necesidad de etiquetar cada sentimiento? No se lo que es ni como surgió, pero si cuando inició.
Fue en una fría tarde de Julio en la que el sol parecía haberse escondido para siempre. Un viento helado recorría la calle Belgrano de Norte a Sur, invirtiendo paraguas y dejando escapar un sonido melancólico y malaventurado. Fue el destino el que me llevó a mendigar por compasión a aquella calle agitada. Ni una mirada me compartieron las personas que con apuro cruzaban las calles. En aquel momento, el de mayor necesidad y sufrimiento, la masa se escurría indiferente entre mis manos vacías. No sabía donde estaba ni como había llegado allí. Solo sabía que no existía forma de ir ni de volver, de comer ni de beber, y las mujeres y hombres de traje se burlaron de mi miseria con su cruel desinterés, incapaces por naturaleza de demostrar solidaridad.
Aunque algunos insistan en que no, en que hay personas que valen la pena, yo he comprobado con mis propias lagrimas que son todos iguales. Despreciables egocéntricos, egoístas y ciegos. No piensan en nada más que sus pertenencias, sus familias y su camino al trabajo. Sus mentes no escapan del día a día y solo se concentran en tener más y más. Sin dispensables, reemplazables, descartables, y en esto me incluyo concientemente, y a ustedes lectores. Ninguno de nosotros merece vivir.

29 marzo, 2011

Ana.

Ana siempre soñó con ser una escritora. Horas y horas se pasaba en la biblioteca leyendo las obras mas conocidas. Tomaba notas y todo, querías ser la mejor. Como me reía por dentro cuando leía los cuentos de Ana. Ponía continuamente la conjugación “Vos andantes”, escribía a través todo junto y siempre usaba la palabra temerario para describir algo aterrador. Sus cuentos eran un divertimento para la familia, y sin embargo una vergüenza para Ana, quien quería ser una escritora publicada como su padre. Pobre Ana, la escritura no era la suyo, pero es verdad que se esforzaba, horas y horas en la biblioteca.
Presentaba sus historias en los concursos mas importantes, a los mismos que yo. Como dije, quería ser la mejor. Obviamente los cuentos regresaban, una y otra vez sin un peso en el sobre, porque como también ya dije, la escritura no era lo suyo.
Pero un día ana se enfermó, y se enfermó muy gravemente. Los doctores me decían que no había mucha esperanza, y decían mucha solo para hacerme sentir mejor, o menos peor. Yo quería que Ana viviera la experiencia de ganar. Yo quería verla sonreír con el premio en una mano y el cuento publicado en la otra, quería hacer a mi hija feliz. Conseguí un concurso, era de los grandes, y cuando llego la hora de enviar nuestros cuentos tome una birome e invertí los nombres. Quizás pasara vergüenza, pero sabía que valía la pena.
El tiempo pasaba y los sobres no llegaban. Y lo más doloroso de todo, Ana empeoraba. Empeoró hasta que los doctores sacaron el mucha de la frase y terminaron por decir “no hay esperanza”. El funeral fue muy intimo, solo la familia, y decidimos enterrarla con uno de sus cuentos, el mejor, ese sobre un viaje temerario que en verdad era aterrador. Ana, la escritura no era lo suyo, pero nunca podría habérselo dicho.
Meses después saqué dos sobres grandes del buzón de la casa. Los miré por varios minutos y finalmente abrí el primero. ¿Sería el cuento nuevamente rechazado? Mucho no me importaba, no vería a Ana sonreír. Sin embargo, sería bueno para su memoria: su sonrisa un recuerdo inventado, un libro con su nombre grabado. Abrí el sobre y lo saqué, si, era un libro, un libro de cuentos verde y flaco, y en la primera página encontré un cheque por mil pesos, un cheque con mi nombre. Contra el verde de la tapa resaltaba el mismo nombre, y justo al lado un título: “un viaje aterrador”.

27 marzo, 2011

Vida.

Me desperté transpirada, con la nuca empapada, el flequillo separado y los ojos mojados. Trate de recordar ¿qué había soñado? Nada me vino a la mente. Suele pasarme, asustarme por nada, llorar sin razón, perderme momentos. No me explico como siempre termino mal. No me explico como nunca hay pesadilla.

Me puse a pensar en la vida, en la muerte. ¿por qué será que la gente se compra mascotas? Saben que van a morir temprano. Hay cosas que simplemente no tienen explicación. ¿acaso la gente quiere sufrir? ¿acaso la gente sí se deja estar porque quieren vivir en las villas miserias? Una teoría que nunca quise aceptar. Entonces, ¿cuál es la respuesta? La gente busca amor. Quiere un perro que lo lama y un lugar donde habitar. Quiere a alguien que los cuide cuando ni ellos se pueden mirar y decir: algo anda mal. Quieren una excusa para sonreír cuando todo esta mal, un alguien que te seque las lagrimas y la nuca, alguien que te acomode el flequillo y te bese la frente cuando hay que llorar.

Me levanté de la cama, no quería estar sola. Sin embargo no había nadie ni afuera ni adentro, ni siquiera doblando a la derecha y tocando la puerta. A veces pienso que la solución de mi hermana para todos sus problemas es la perfecta. Irse simplemente, irse de parranda. Tomar hasta olvidar los problemas, besar a cualquiera que le ofrezca ese amor ya mencionado y tanto buscado, pero siempre en escalas imperceptibles. En cambio mi mama no se escapa, sino todo lo contrario. Si parece que yo lloro por nada y lloro por todo, ni se imaginen a mi mama. No hay día que sus ojos no estén rojos, y no se puede culpar a las drogas, como lo hago con mi hermana.

Fui a la cocina y me serví un vaso de agua, lleno de microbios, como diría mi abuela. La apoye en la mesa y la observe por unos minutos. Si, tenia algunas cositas flotando. ¿serian gérmenes? ¿serian seres vivos? Ojala pudiera separarlas del agua y mirarlas con atención. Quizás ellas también buscaran amor. Quizás si las separara se arrastrarían las unas a las otras. O quizás son solo microbios. Me tome el vaso de agua. ¿dónde estaría mi mama? Esperaba que en su cuarto, pero no escuchaba llantos. Camine hasta su puerta y la empujé lentamente. No estaba. Trabajando, supuse, y dejó sus pastillas como siempre. Si le devolvieran lo que gasta en cada antidepresivo que se pudre en la mesita de luz, no tendríamos tantos problemas.

Hay momentos en la vida que la esperanza es algo abstracto. Lo ves en las películas, lo ves en las sonrisas de extraños, y sin embargo no es algo que puedas sentir. Es como el amor, ¿qué es el amor? Un beso, una caricia, ¿una mirada sostenida? La verdad no sabría decir, nunca sentí nada parecido. No estoy segura ni siquiera de que la gente valga la pena. Solo causan problemas, aumentan el peso, suman a la vida propia la carga que llevan en la espalda. Hay veces que considero escapar, buscar un rincón solitario en el medio de la nada donde poder gritar a los cuatro vientos y poder ser yo misma sin limitaciones, sin las barreras que crea la gente que nos importa. He llegado a considerar hasta abandonarlo todo, porque quizás a lo lejos me espera algo iluminado, un universo de soledad. Sin embargo acá sigo, entre las pastillas y mi vaso con microbios, entre mi cama desarmada y el vacío que solían ocupar mi hermana y mi mamá.

27 julio, 2010

Por una Mirada.

Una mirada entrecruzada que de un instante a otro cambia. En un segundo se desvanece. En el momento desapareció.
El motivo de búsqueda que atraviesa fronteras. Una figura incansable en mi mente es buscada. Una persona invisible en el mundo encontrada.
Esa pregunta sincera que espera un destino. Una respuesta vacía y sin sentido. Una lagrima de decepción y despedida.
Un grito de dolor en la soledad de mi cuarto. El recuerdo invencible que recorre mi mente. Una pagina oscura que debería ser borrada.

26 julio, 2010

Despedidas.

Un dolor en el pecho
Duerme en mis sentidos
Ni un suspiro, ni un sonido
Solo un vacío porvenir
O una ilusión perdida
Tras años de perseguirla
O una canción que silva
Y aturde con su pesar

Una noche de astros negros
Una cama y una sola
Sin mas nadie, sin amigos
Y las lagrimas resbalan
Y me apeno, y me duele
Me pregunto lo que viene
Me arrepiento de mil cosas
Y sin viento me quedé

Nada me mueve
Nada me encuentra
Todo es sin ruido
y sin pesar
Y yo me obligo,
Me impulso al llanto
Porque sino siento
Merezco soledad

23 julio, 2010

Este Mundo.

A veces me pregunto como será la vida en otros países. Ya no soporto mas a los fans del exterior, esa gente que piensa que saliendo del país puede escapar de la inmundicia de este mundo, y no se da cuenta de que lo único que hace es cruzar la frontera a un infierno diferente. Al principio es probable que todo parezca aromatizado, el engaño a los turistas y a los recién llegados es importante, pero después todo es lo mismo. ¿Como va a cambiar si el humano esta en todos lados, y es el humano el que contamina con su mente?. Nuestro egoísmo nos inunda, la ceguera nos alienta y el egocentrismo nos miente. Todo es lo mismo, todo esta arruinado o lo estará algún día, todo esta sucio o esta viejo. Es por eso es que ante todo, antes de irme lejos, antes de esconderme atrás de mi pasaporte o de huir hacia otros océanos, prefiero quedarme. Prefiero aceptarlo, y aceptarlo con lo único que vale la pena, lo cercano. Mejor que lo oscuro y lejano esta lo cercano, la familia que te sigue y los amigos que te valoran, eso es luz y es todo lo que nos queda. Porque solo por ellos haríamos algo digno, solo por ellos levantamos la mesa en sus casas y por ellos compartimos, por ellos cuidamos sus cosas y por ellos somos decentes. Si todo el planeta, cruzando las fronteras, fuera lo cercano, sin duda lo cuidaríamos.

Estoy Harta.

Estoy harta de vos, de tu forma de ser, de tus histeria y quejas. De tus molestias, de tu forma de despreciar cuando algo no te gusta, de esa mirada acosadora que repartís por las calles y esos ojos fríos que nunca me cautivan. Estoy harta de vos, de tu cara y de tu expresión. Estoy harta de tus cosas, de tus líos y de tu paranoia. De tu infelicidad, de tus angustias y mas que nada de tu odio. Estoy harta de tu odio. ¿Es que acaso odias todo? Todo es malo, impuro, feo y no vale la pena. Todo es cruel, duro e irrepetible. Todo es frágil. La felicidad es frágil, y a la vez vos sos muy fuerte. Fuerte como para romperla en un segundo, para romper la mía, la tuya y la de todos los que te rodean, porque para vos todo es odio. Todo es inútil, inservible y crudo. Y por eso estoy harta de vos.

14 julio, 2010

La Caja del Silencio.

Consigna: Imaginar que en un ático encontramos una caja que contiene el silencio. Abrirla y describir lo que se encuentra.

Hay silencios infinitos. Los hay dulces, acaramelados, suaves y eternos cual oveja que salta un cerco. Pero hay silencios ásperos que asustan. Interminables de otra manera, inapagables. Son incómodos, inevitables, pero llevan a mucho más.

El Elegido.

Consigna: Escribir un cuento que tenga las caracteristicas del cuento moderno según Edgar Allan Poe. Principalmente: tiempo de lectura maximo 1h y media, impresion rapida y de conjunto, ruptura de la presentacion lineal, desenlace sorpresivo.

Me ha salvado. Él me ha dado la libertad y por ella le debo la vida.
El mundo en el que vivía antes de ser encontrado era frío y oscuro. Sobre todo era reducido, tan reducido que me veía obligado a rozar y sentir a cada ser que me acompañaba. Sin embargo cada vez éramos menos, poco a poco la cárcel se iba vaciando. Nuestro líder lo decidía y de un momento a otro, uno más desaparecía. Siempre se iban hacia arriba, como tomados por la mano del líder, se elevaban hacia el cielo lejano de nuestra jaula para no volver a ser vistos nunca más. Pero no había razón alguna, no sabíamos porque el líder nos buscaba. No había ni patrón, ni motivo ni excusa, solo simple sucesión, pues entre estas cuatro paredes éramos todos iguales. Todos del mismo color, las mismas facciones, incluso respirábamos con el mismo sonido. Éramos idénticos, y los sabíamos, pues nos veíamos reflejados en cada una de las vidriosas paredes que nos separaban del exterior, tentándonos con su transparencia y sin embargo deseando que el líder jamás nos eligiera. Pero lo hizo. No sabría decir cuando, pues entre copias de uno mismo es difícil distinguir el paso del tiempo, pero recuerdo que fue un instante de pavor, de dolor y de alivio. Incapaz de moverme, pues así somos nosotros, observé como la garra descendía nuevamente. Pero nunca había estado tan cerca, tan temeraria como aquél día en que decidió tomarme. Me agarró. Sentí con desesperación como sus pinzas se cerraban alrededor de mi cuerpo y se elevaban con autoridad, inundándome inesperadamente de una placentera sensación, la de volar por los aires de aquel triste encierro. En ese momento me vi despojado de ese irracional miedo a lo desconocido y dirigí mi esperanzada mirada hacia la pared cristalina. Ésta dejaba ver el rostro de un niño, un niño tan sonriente que sus encías resaltaban y sus mejillas se redondeaban sonrosadas. El niño me miraba, me miraba y sonreía, sonreía hasta que lo perdí de vista. Repentinamente el líder me soltó, me dejó caer fugazmente hacia un túnel que descendía con infinita oscuridad, mientras escuchaba las voz del niño exclamando:
- Mirá mamá, atrapé un juguete!

27 junio, 2010

Mi Viaje.

Consigna: Escribir en un texto sobre la sensación que te quedó después del viaje imaginario que hicimos en clase.

Me quedó de este viaje un sentimiento de nostalgia, desde que recorrimos la misma carretera bajo un cielo gris de despedida. Los viajes en familia son únicos, inimitables. Son días y noches de crear momentos que imitan siempre a otros anteriores, porque aunque el tiempo pasa, la familia nunca cambia. Mi hermano emocionado con su libro de chistes interrumpe mi lectura cada vez que la retomo, y mi papa con sus canciones nos impulsa a arriesgarnos, a salir hacia la nieve aunque el frío nos congele. Es un sentimiento conocido, es cómodo y calido. Es el de cumplir una y otra vez las costumbres y sin embargo disfrutarlas cada vez más, es sentir que te acompañan, sonreír viajando juntos a la luz de la mañana y compartir la melancolía de un lluvioso regreso a la realidad, después de construir un recuerdo inolvidable.

16 junio, 2010

Equis

Soy carnosa y estoy anonadada por lo que me ocurrió. Me llamo María Amanda y soy una vaquera estelar en rollers fucsias. Yo trepaba por el espectro que estaba al fondo del cráter, era el obelisco. Hacía horas o minutos que bajaba o ascendía, persiguiendo aquella estrella brillante y bella. Borrosas figuras danzaban a mi alrededor, levitando en el aire como pompas de jabón y riéndose ante mi evidente gravedad. Fueron rudamente interrumpidas por una voz profunda. “halla X” dijo desde el fondo del cráter, la punta del obelisco o ¿era la voz del espectro?. Mas sin números ni cálculos ¿cómo se suponía que lo hiciese?. Como habiendo leído mis pensamientos la voz se manifestó de nuevo, esta vez con un dejo de maldad tan notable que las figuras huyeron dejándome más sola que nunca. “incorrecto” espetó la voz, y de un instante a otro me encontraba huyendo de la X más grande imaginable, que había descendido desde el infinito cual helicóptero y amenazaba con rebanarme como a una ordinaria verdura. De repente leía Eclipse sentada en mi cama mientras comía pizza. Relataba sobre un joven flacucho apresado por cadenas, se llamaba Juan Carlos y usaba jeans corte Oxford. Desperté sobre la almohada y sentí algo crocante dentro de mi boca, era la pieza de un rompecabezas.

Como el Hielo

No me obligues a decirlo
Sigo ciega ante las rayas
Esperando tu llegada
Pero nada mas que nada es lo que hay
Lentamente todo baja
Me acaricia y me congela
Me demuestra lo que soy
Solo una pobre victima que espera
La llegada de su amor.

Por una Sonrisa

Ella siente aquel vacío
La presiona y le recuerda
Que no hay nadie sin amigos
No soporta ya el silencio
Y lo llena de deseos
Maravillas de esperanza
Y recuerdos sin sucesos
Sin embargo alguien la llama
Y aunque ella no lo crea
El la aprecia y la sostiene
Y la hace sonreír.

13 junio, 2010

La vida es un Tren.

Consigna: Escribir un cuento o Poesía usando como inspiración una de las respuestas a las preguntas para pensar rápido que compartimos en clase.

Sobre rieles infinitos se deslizan nuestras vidas. Los vagones se suceden, se persiguen, recorriendo con lentitud nuestra existencia, o quizás demasiado rápido. Es un tren que continúa, siempre avanza y nunca frena. Sin importar cual sea tu deseo, regresar para cambiar lo pasado, avanzar para explorar lo futuro, la velocidad del tren es constante y con una ultima y seca parada. Las personas que suben, las personas que bajan, dejan en sus pisos una marca imborrable. Sus pisadas son recuerdos, son momentos compartidos, un aporte inevitable al sendero de tu vida.
Recuerdo el reflejo de la luz en su figura, el contraste del ocaso cuando entró y piso inseguro. Su mirada de inocencia inundada de tristeza y una mano temblorosa esperando ser tomada. Y lo hice. Aquél día indefenso lo encontré, y asustado parecía, con su mirada fija hacia la calle y sin embargo ojos ciegos. Lo guié con todo apoyo, lo lleve hacia su destino, y con un ligero gracias continuó por su camino.
No duró mas de un minuto su presencia en el vagón, antes de que se alejara a través de la compuerta, sin embargo son sus huellas las mas profundas en mi recuerdo.

Respuestas.

Consigna: Escribir una poesía con las respuestas a 10 preguntas que respondimos en clase con lo primero que nos venía a la mente.

Una rueda, un molino, un tren en movimiento
Una falta de ruido que me enloquece
Sin embargo en mi mente están las respuestas
Guardadas para siempre las escrituras, las palabras

No existirá jamás una úlitma vez
Las mentes contaminadas de ideas establecidas
Los dedos que indican vestidos de fiesta
El eco de un perdón por el maltrato de esta tierra.

Todojunto.

Consigna: escribir en 30 segundos lo primero que te venga a la mente sin separar las palabras.

Lentamentemelevantodelacama.Hacemuchofrioyquierodormir.Eshorriblelodesiemre,estoyhartadelarutina,peronadapuedecambiar.

Dalias Púrpuras.

Consigna: Escribir tres renglones usando palabras que empiecen solo con P y D.

Desearía poder plantar Dalias púrpuras dentro de planetas. Pasaría diariamente para decirles pensamientos, porque delicadas parecen y dan puras deducciones. Dolorosamente podaría dos por día para Daniel, por prometerme distancia de pisarlas.

Poder de un Apodo.

Consigna: Escribir un cuento o poesía utilizando como elemento principal o importante en el relato el objeto sacado a ciegas de una bolsa. El Objeto se sobreentiende en el relato.

En mi curso me decían la bautizadora. Desde el día en que mis compañeros descubrieron mi increíble talento, fui la encargada de darle a todos y cada uno un apodo satisfactorio, claro que no siempre lo era para la “victima”, como solía llamarla. Tengo en mi estante un par de trofeos por las obras maestras Fosa y Tilla, y otras menos importantes como Iato y Fachano. Sin embargo, el mayor orgullo entre mis creaciones era el de Tafi, no porque fuera uno de mis mas brillantes logros , sino por su origen tan intrigante.
El nombre vino a mí el día que descubrimos su secreto. Fue durante un partido de fútbol que, al lanzarse para atajar un violentísimo penal, el objeto cayó de su bolsillo. No era nada que llamara la atención, pero curiosa fue la reacción de Tafi cuando me agache para tomar el Tafiról. Levantándose se un salto, corrió casi tropezando hacia mi y con un dejo de histeria me grito que no lo tocara. Con manos temblorosas lo levanto delicadamente y luego de mirarlo con veneración lo devolvió a su bolsillo. La intriga se apoderó de todos mis compañeros y especialmente de mi, inspirándome, para gran disgusto de Tafi, a mi mas reciente creación del momento.
Días y semanas pasaron desde el incidente, dejándolo viejo y casi olvidado, pero el apodo perduró en el tiempo. No fue hace mucho que Tafi se acercó a mi en un recreo de mañana preguntándome si había visto su Tafiról. Lo note afligido y un poco desesperado, por lo que lo ayudé a buscarlo un buen rato, pero pasados quince minutos de correr bancos e interrogar profesoras nos sentamos rendidos contra una pared. Había soportado la curiosidad lo suficiente y seguí el incontrolable impulso de preguntarle: “¿Porqué es tan importante una pastilla tan corriente?”. Tafi no me miró a los ojos, pero en voz muy suave me reveló el misterio. Una noche, dijo, había sentido el más fuerte de los dolores de cabeza, y tras contarle a su mamá ésta le entregó un Tafiról y un vaso de agua para que se sintiera mejor. Sin embargo, justo antes de tomar la pastilla Tafi se recostó cansado en su cama, y entre el dolor y el sueño lograron dormirlo. “Nunca mas volví a ver a mi mamá” susurró con una voz impregnada de dolor, y como un niño pequeño se abrazo las piernas y escondió la cabeza.
Parecía obvio que yo era la primera persona a la que le confiaba aquél secreto y sin embargo no me sentí complacida, ni siquiera halagada. Lo único que sentí fue la dolorosa necesidad de tomar una goma y borrar ese apodo tan cruel para siempre.

Uno y Otro Ejemplar.

Siempre detrás de las páginas
Siendo lo que todos son
Siguiendo cada norma del manual
Para ser una copia sin alma

Porque quien todo comprende
Huye de las ideas establecidas
Disfruta por solo improvisar
Y destaca entre todos los demás

Lamento ser aquella fuente
De esta verdad oscura
Pero tu estas entre esas copias
Aunque quizás intentaste ser más.