Consigna: Imaginar que en un ático encontramos una caja que contiene el silencio. Abrirla y describir lo que se encuentra.
Hay silencios infinitos. Los hay dulces, acaramelados, suaves y eternos cual oveja que salta un cerco. Pero hay silencios ásperos que asustan. Interminables de otra manera, inapagables. Son incómodos, inevitables, pero llevan a mucho más.
14 julio, 2010
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