Consigna: Escribir un cuento que tenga las caracteristicas del cuento moderno según Edgar Allan Poe. Principalmente: tiempo de lectura maximo 1h y media, impresion rapida y de conjunto, ruptura de la presentacion lineal, desenlace sorpresivo.
Me ha salvado. Él me ha dado la libertad y por ella le debo la vida.
El mundo en el que vivía antes de ser encontrado era frío y oscuro. Sobre todo era reducido, tan reducido que me veía obligado a rozar y sentir a cada ser que me acompañaba. Sin embargo cada vez éramos menos, poco a poco la cárcel se iba vaciando. Nuestro líder lo decidía y de un momento a otro, uno más desaparecía. Siempre se iban hacia arriba, como tomados por la mano del líder, se elevaban hacia el cielo lejano de nuestra jaula para no volver a ser vistos nunca más. Pero no había razón alguna, no sabíamos porque el líder nos buscaba. No había ni patrón, ni motivo ni excusa, solo simple sucesión, pues entre estas cuatro paredes éramos todos iguales. Todos del mismo color, las mismas facciones, incluso respirábamos con el mismo sonido. Éramos idénticos, y los sabíamos, pues nos veíamos reflejados en cada una de las vidriosas paredes que nos separaban del exterior, tentándonos con su transparencia y sin embargo deseando que el líder jamás nos eligiera. Pero lo hizo. No sabría decir cuando, pues entre copias de uno mismo es difícil distinguir el paso del tiempo, pero recuerdo que fue un instante de pavor, de dolor y de alivio. Incapaz de moverme, pues así somos nosotros, observé como la garra descendía nuevamente. Pero nunca había estado tan cerca, tan temeraria como aquél día en que decidió tomarme. Me agarró. Sentí con desesperación como sus pinzas se cerraban alrededor de mi cuerpo y se elevaban con autoridad, inundándome inesperadamente de una placentera sensación, la de volar por los aires de aquel triste encierro. En ese momento me vi despojado de ese irracional miedo a lo desconocido y dirigí mi esperanzada mirada hacia la pared cristalina. Ésta dejaba ver el rostro de un niño, un niño tan sonriente que sus encías resaltaban y sus mejillas se redondeaban sonrosadas. El niño me miraba, me miraba y sonreía, sonreía hasta que lo perdí de vista. Repentinamente el líder me soltó, me dejó caer fugazmente hacia un túnel que descendía con infinita oscuridad, mientras escuchaba las voz del niño exclamando:
- Mirá mamá, atrapé un juguete!
14 julio, 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

NO PUEDO CREER EXTRAORDINARIO CUENTO
ResponderEliminarPA