27 marzo, 2011

Vida.

Me desperté transpirada, con la nuca empapada, el flequillo separado y los ojos mojados. Trate de recordar ¿qué había soñado? Nada me vino a la mente. Suele pasarme, asustarme por nada, llorar sin razón, perderme momentos. No me explico como siempre termino mal. No me explico como nunca hay pesadilla.

Me puse a pensar en la vida, en la muerte. ¿por qué será que la gente se compra mascotas? Saben que van a morir temprano. Hay cosas que simplemente no tienen explicación. ¿acaso la gente quiere sufrir? ¿acaso la gente sí se deja estar porque quieren vivir en las villas miserias? Una teoría que nunca quise aceptar. Entonces, ¿cuál es la respuesta? La gente busca amor. Quiere un perro que lo lama y un lugar donde habitar. Quiere a alguien que los cuide cuando ni ellos se pueden mirar y decir: algo anda mal. Quieren una excusa para sonreír cuando todo esta mal, un alguien que te seque las lagrimas y la nuca, alguien que te acomode el flequillo y te bese la frente cuando hay que llorar.

Me levanté de la cama, no quería estar sola. Sin embargo no había nadie ni afuera ni adentro, ni siquiera doblando a la derecha y tocando la puerta. A veces pienso que la solución de mi hermana para todos sus problemas es la perfecta. Irse simplemente, irse de parranda. Tomar hasta olvidar los problemas, besar a cualquiera que le ofrezca ese amor ya mencionado y tanto buscado, pero siempre en escalas imperceptibles. En cambio mi mama no se escapa, sino todo lo contrario. Si parece que yo lloro por nada y lloro por todo, ni se imaginen a mi mama. No hay día que sus ojos no estén rojos, y no se puede culpar a las drogas, como lo hago con mi hermana.

Fui a la cocina y me serví un vaso de agua, lleno de microbios, como diría mi abuela. La apoye en la mesa y la observe por unos minutos. Si, tenia algunas cositas flotando. ¿serian gérmenes? ¿serian seres vivos? Ojala pudiera separarlas del agua y mirarlas con atención. Quizás ellas también buscaran amor. Quizás si las separara se arrastrarían las unas a las otras. O quizás son solo microbios. Me tome el vaso de agua. ¿dónde estaría mi mama? Esperaba que en su cuarto, pero no escuchaba llantos. Camine hasta su puerta y la empujé lentamente. No estaba. Trabajando, supuse, y dejó sus pastillas como siempre. Si le devolvieran lo que gasta en cada antidepresivo que se pudre en la mesita de luz, no tendríamos tantos problemas.

Hay momentos en la vida que la esperanza es algo abstracto. Lo ves en las películas, lo ves en las sonrisas de extraños, y sin embargo no es algo que puedas sentir. Es como el amor, ¿qué es el amor? Un beso, una caricia, ¿una mirada sostenida? La verdad no sabría decir, nunca sentí nada parecido. No estoy segura ni siquiera de que la gente valga la pena. Solo causan problemas, aumentan el peso, suman a la vida propia la carga que llevan en la espalda. Hay veces que considero escapar, buscar un rincón solitario en el medio de la nada donde poder gritar a los cuatro vientos y poder ser yo misma sin limitaciones, sin las barreras que crea la gente que nos importa. He llegado a considerar hasta abandonarlo todo, porque quizás a lo lejos me espera algo iluminado, un universo de soledad. Sin embargo acá sigo, entre las pastillas y mi vaso con microbios, entre mi cama desarmada y el vacío que solían ocupar mi hermana y mi mamá.

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