16 junio, 2010

Equis

Soy carnosa y estoy anonadada por lo que me ocurrió. Me llamo María Amanda y soy una vaquera estelar en rollers fucsias. Yo trepaba por el espectro que estaba al fondo del cráter, era el obelisco. Hacía horas o minutos que bajaba o ascendía, persiguiendo aquella estrella brillante y bella. Borrosas figuras danzaban a mi alrededor, levitando en el aire como pompas de jabón y riéndose ante mi evidente gravedad. Fueron rudamente interrumpidas por una voz profunda. “halla X” dijo desde el fondo del cráter, la punta del obelisco o ¿era la voz del espectro?. Mas sin números ni cálculos ¿cómo se suponía que lo hiciese?. Como habiendo leído mis pensamientos la voz se manifestó de nuevo, esta vez con un dejo de maldad tan notable que las figuras huyeron dejándome más sola que nunca. “incorrecto” espetó la voz, y de un instante a otro me encontraba huyendo de la X más grande imaginable, que había descendido desde el infinito cual helicóptero y amenazaba con rebanarme como a una ordinaria verdura. De repente leía Eclipse sentada en mi cama mientras comía pizza. Relataba sobre un joven flacucho apresado por cadenas, se llamaba Juan Carlos y usaba jeans corte Oxford. Desperté sobre la almohada y sentí algo crocante dentro de mi boca, era la pieza de un rompecabezas.

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