17 mayo, 2010

Federico Jarrón

Federico Jarrón era único entre sus hermanos, la excepción a la regla familiar. Su hermana mayor, Mariela, tocaba el saxo como los dioses. Rubén maravillaba con sus solos de flauta y Romina con los acordes de su guitarra. Josesito no se quedaba atrás, marcando la percusión de todas las melodías que su hermano Sergio componía en el piano. Las anteriores a Federico, Silvia y Carla, aspiraban a ser algún día prestigiosas cantantes de ópera, formando un dúo llamado las gemelas del Jarrón. Sin embargo, quizás por un cambio en los genes o quizás por pura casualidad, Federico, el último y mas joven, carecía de total talento para la música. Tanto era así que la primera vez que agarro una guitarra rompió una cuerda, cuando intentó aprender a tocar el Saxo los vecinos se mudaron y cuando canto en una cena familiar su madre se largo a llorar. Fue por esto que cada vez que la familia Jarrón formaba una orquesta para el festival municipal, Federico era el encargado de iniciar la obra maestra con un simple y seco golpe del triangulo, si es que no le erraba.
Todos los Domingos, Mama y papá Jarrón guiaban a sus hijos a la plaza del barrio, donde se organizaba una informal improvisación musical de la que siempre formaban parte. Caminando al ritmo del himno nacional, los personajes se acercaban al centro de la plaza cuando el evento abría sus puertas, quedando Federico apartado detrás por los constantes tropezones que tanto molestaban a sus hermanos. Durante casi media hora, Federico se mentalizaba para tocar el triangulo en el momento correcto y no volver a quedar en ridículo como la semana anterior y la otra, y se sentaba nervioso a la orilla de la laguna practicando el uso de su majestuoso instrumento. Quizás si mejorara le dejaran tocar el toctoc, pensaba mientras golpeaba arrítmicamente, cuando repentinamente una sombra se proyecto arriba de su figura reflejada en el lago, desconcentrándolo a tal punto que cuando sonó el último “Ding” el triangulo dorado cayó a la laguna y se hundió hasta el fondo.
Entre enojado y afligido, Federico se dio vuelta para mirar al causante de tal desastre, y se encontró con una niña de lo mas bonita, quizás tanto que intimidaba, que lo miraba con divertido interés. La chica le sonrió, le entregó un delicado violín color suela y sin mas preámbulos se fue a paso veloz. Federico no sabía si perseguirla o llorar. El único instrumento que era capaz de tocar estaba en las profundidades de la laguna y solo le quedaba aquella pequeña guitarra de la que ni siquiera sabía el nombre. Aunque algo le inspiraba confianza, algo en aquel precioso instrumento lo tentaba a tomar esa varilla y rozar las ¿como se llamaban? Ah, cuerdas. Fue en ese momento que su madre lo llamó un tanto histérica para que se acercara a la tarima. Federico subió torpemente al escenario de madera y se colocó detrás de Rubén como todos los domingos. Estaban sus hermanos tan concentrados en dar una buena impresión, que ninguno notó el cambio de instrumento de Federico, quien se secaba la cara con las mangas del abrigo y temblaba convulsionadamente de los nervios.
Cuando su madre se colocó en frente de los chicos y apuntó a Federico con el palillo para que éste diera comienzo al espectáculo, la cara de espanto de la mujer fue tan impresionante que las gemelas pegaron un agudísimo grito. Pero para sorpresa de todos, un sonido mucho mas agradable inundó la plaza. Federico, asustado por la expresión de su madre, había comenzado a tocar el violín con violentísima velocidad, deseando con todo su ser que las cuerdas no salieran volando como aquella vez y que sus hermanos decidieran comenzar para tapar el estruendo. Pero la reacción de su familia y del público fue otra. Todos quedaron ridículamente petrificados con las bocas colgantes y los ojos mas blancos que nunca. El sonido que salía del instrumento no era sino el más hermoso que habían escuchado. No era una obra conocida, no, pero era todas. Era para los oídos una mezcla de todas las grandes obras de la historia y aún mas grande. Era para los oídos un paraíso de acordes, una sinfonía de placer, un sueño entre silbidos. La guitarra cayo de las manos de Romina y el saxo sonó estruendosamente contra el piso mientras Silvia y Carla pegaban otro grito, esta vez de asombro.
Ante tantas miradas de desconcierto Federico se sintió entusiasmado y, sin considerar la salud de su madre, aprovechó un rapto de inspiración para sonar aún mas profesionalmente, por lo que ésta cayó al suelo dramáticamente y sus siete hijos la rodearon preocupados. Pero Federico no se detuvo sino que tal conmoción lo llenó de música y siguió componiendo hasta que solo se escuchaba su pasión a través del violín. La gente había comenzado a reaccionar y muchos aplaudían aunque la sinfonía no hubiese terminado. ¿cómo se atrevían a interrumpir su arte? Federico se sintió encolerizado, sentimiento que lo llevó a cambiar la melodía a una aún mas rápida y emocionante, aún más espectacular. Pero el público comenzó a distraerse cuando otro cuerpo cayó inerte sobre la madera, el de su padre, quien no solía tener este tipo reacciones. Pero cualquier preocupación que Federico sintiera se mezclaba con emociones anteriores para formar un conjunto de acordes complejísimos. El enojo se le subió a la cabeza cuando notó que la gente no le prestaba atención. ¿Es que no apreciaban la buena música? Y Federico siguió sonando sin cansancio entre llamadas telefónicas y gritos de histeria de sus hermanas, entre un mar de gente moviéndose y esquivando paramédicos recién llegados. Nada lo frenaría, nada, este era su momento maravilloso, el más deseado, y el inicio de un destino glorioso.
Y repentinamente todo acabó. La guitarrita le fue arrebatada de las manos y con un aterrador chapuzón se hundió en la infinidad de la laguna al igual que su preciado triángulo. Sus hermanos se habían deshecho del violín para bien de todos y para eterna desgracia de Federico, quién agradeció cuando finalmente lo elevaron al rango del toctoc.

1 comentario:

  1. que buena histoooria!
    jajaj es re dramatica pobre federico, pero es bastante ridicula, lo que la convierte en una comedia.
    te felicito ruusi :)

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